Encargo- Ezra Pound.

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“No he conocido nunca a nadie que mereciera la pena y no fuese irascible.”
Encargo.

Id, canciones mías, al solitario y al insatisfecho,
id también al desquiciado, al esclavo de las convenciones,
llevadles mi desprecio hacia sus opresores.
Id como una ola gigante de agua fría,
llevad mi desprecio por los opresores.

Hablad contra la opresión inconsciente,
hablad contra la tiranía de los que no tienen imaginación,
hablad contra las ataduras,
id a la burguesa que se está muriendo de tedio,
id a las mujeres de los barrios residenciales,
id a las repugnantemente casadas,
id a aquellas cuyo fracaso está oculto,
id a las emparejadas sin fortuna,
id a la esposa comprada,
id a la mujer comprometida.

Id a los que tienen una lujuria exquisita,
id a aquellos cuyos deseos exquisitos son frustrados,
id como una plaga contra el aburrimiento del mundo;
id con vuestro filo contra esto,
reforzad los sutiles cordones,
traed confianza a las algas y tentáculos del alma.

Id de manera amistosa,
id con palabras sinceras.
Ansiad el hallazgo de males nuevos y de un nuevo bien,
oponeos a todas las formas de opresión.
Id a quienes la mediana edad ha engordado,
a los que han perdido el interés.

Id a los adolescentes a quienes les asfixia la familia…
¡Oh, qué asqueroso resulta
ver tres generaciones reunidas bajo un mismo techo!
Es como un árbol viejo con retoños
y con algunas ramas podridas y cayéndose.

Salid y desafiad la opinión,
Id contra este cautiverio vegetal de la sangre.
Id contra todas las clases de manos muertas.

© Traducción de Javier Calvo (*)

*****

Vayan, canciones mías, al insatisfecho y al solitario,
vayan también al neurótico, vayan al esclavo de toda convención,
llévenles mi desprecio por sus opresores.
Vayan como una gran ola de agua fresca,
lleven mi desprecio por los opresores.

Hablen contra la opresión inconsciente,
hablen contra la tiranía de los que no tienen imaginación,
hablen contra las ataduras,
vayan a la burguesa que está muriendo de hastío,
vayan a las mujeres de los barrios residenciales,
vayan a las horrorosamente casadas,
vayan a aquellas que disimulan su fracaso,
vayan a las desafortunadamente emparejadas,
vayan a la esposa comprada,
vayan a la mujer comprometida.

Vayan a aquellos que tienen una delicada lujuria,
vayan a aquellos cuyos delicados deseos se frustraron,
vayan como una plaga sobre lo que es insulso en todo el mundo;
vayan con su filo contra esto,
refuercen las sutiles cuerdas,
traigan confianza a las algas y tentáculos del alma.

Vayan de manera amistosa,
vayan con un discurso transparente.
Estén ansiosos de encontrar nuevos males y un nuevo bien,
estén en contra de todas las formas de opresión.
Vayan a quienes se han complicado con la mediana edad,
a quienes han perdido el interés.
Vayan a los adolescentes a quienes asfixia la familia…
¡Oh, qué horroroso es
ver tres generaciones de una Casa reunidas!
Es como un viejo árbol con brotes
y algunas ramas podridas y cayendo.

Salgan y desafíen la opinión,
vayan contra este vegetal cautiverio de la sangre.
Estén contra toda clase de perpetua herencia.

© Traducción de Juan Carlos Villavicencio (*)

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