Vlad Draculea.

Dracula_Ilustrado
Ilustración: Fernando Vicente.

Que Dios conserve mi cordura, pues es lo único que me queda. Seguridad y garantía de seguridad son cosas que pertenecen al pasado. Mientras viva aquí, solo puedo esperar una cosa: no volverme loco, si es que aún no lo estoy. Si todavía estoy cuerdo, resulta exasperante imaginar que de todas las abominaciones que acechan en este odioso lugar, el Conde es lo que menos me asusta. Solo él puede proporcionarme seguridad, aunque únicamente mientras sirva a sus propósitos. ¡Dios mío, ten misericordia de mí! Haz que conserve la calma, ya que si la perdiera no me quedaría sino la locura. Empiezan a aclararse ciertas cosas que me han desconcertado. Hasta ahora no había captado del todo qué quiso significar Shakespeare cuando le hizo decir a Hamlet:

¡Mis libretas! ¡Rápido, mis libretas!
Es conveniente que lo anote…

porque ahora que me siento como si tuviera la mente desquiciada, o como si hubiera recibido una conmoción que pudiera acabar por arruinarla, vuelvo a mi diario en busca de sosiego. La costumbre de anotarlo todo minuciosamente creo que me ayudará a serenarme.

(…)

La vida es lo de menos: no me importa perderla. El fracasar en esta lucha no es solo una cuestión de vida o muerte. Implicaría que nos volveríamos como él; que en adelante nos convertiríamos en horribles criaturas de la noche como él, sin corazón ni conciencia, y nos alimentaríamos de los cuerpos y las almas de aquellos a quienes más amamos. Las puertas del cielo se nos cerrarían para siempre; porque, ¿quién nos las abriría de nuevo? Seríamos eternamente aborrecidos por todos; un borrón para el prestigio de Dios; una flecha en el costado de Aquel que murió para salvar a la humanidad. En estos momentos tenemos un deber que cumplir; ¿acaso podemos echarnos atrás? Por lo que a mí respecta, digo que no; aunque sea viejo y la vida, con sus alegrías, sus lugares hermosos, sus pájaros cantores, su música, y su amor quede ya lejos. Pero ustedes son jóvenes, y aunque alguno haya conocido ya las penas, todavía les esperan días felices. ¿Qué piensan ustedes?

— Bram Stoker

Drácula, 1897.  Editorial: Reino de Cordelia, 2014. Traducción: Juan Antonio Molina Foix. Ilustrador: Fernando Vicente.

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